WELCOME DRINK EN TERAZA
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ATENCIÓN PERSONALIZADA
El invierno en Sevilla no es una versión menor de la ciudad: es su versión más amable.
Menos ruido. Menos filas. Más luz suave. Más tiempo.
Es la estación perfecta para recorrerla despacio, sin programa cerrado, dejándose llevar por patios silenciosos, museos tranquilos y terrazas donde el sol aún calienta.
Viajar a Sevilla en invierno es cambiar el “ver mucho” por el “sentir bien”.
El día empieza con calma. La luz entra por los patios y los museos se recorren sin empujones.
Dos paradas perfectas para una mañana slow:
Consejo Época: entra temprano y sin prisa. No intentes verlo todo. Elige dos salas, un patio… y déjate estar.
El invierno sevillano se come caliente:
Cerca de cada casa Época siempre hay bares de barrio donde el plato del día manda más que la carta.
Aquí el plan no es comer rápido, sino: sentarse, mirar alrededor, repetir pan y alargar la sobremesa.
Porque en invierno, Sevilla se saborea.
Cuando baja el sol, la ciudad cambia de tono.
Un brindis en una terraza de invierno —como la Terraza del Contratador, con vistas a la Catedral y el Alcázar— es uno de esos momentos que definen un viaje.
Después, un paseo sin rumbo fijo: por la orilla del Guadalquivir, cruzando Triana o rodeando el casco histórico mientras cae la luz.
No hace frío. No hay prisa. No hay ruido. Solo ciudad y tiempo.
Cada casa Época propone un ritmo distinto:
No necesitas transporte. Solo salir andando y dejarte llevar. Eso también es lujo.
Es la Sevilla para mirar, no para correr.
En Época Suites creemos que el viaje empieza cuando bajas el ritmo. Nuestros edificios históricos no compiten con la ciudad: la acompañan.
Te alojas en pleno centro… pero descansas como si estuvieras fuera.
Porque el verdadero plan de invierno es ese: vivir Sevilla sin prisas.
Alójate en pleno centro y camina a todo.
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