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Cuando pensamos en Sevilla en verano, lo primero que suele venir a la mente son las altas temperaturas. Y sí, julio es uno de los meses más cálidos del año. Pero lo que muchos viajeros no saben es que también es uno de los mejores momentos para descubrir la ciudad de una forma más tranquila, auténtica y local.
Las calles se vuelven más pausadas, los monumentos tienen menos colas y la vida se traslada a patios, terrazas y rincones escondidos donde el tiempo parece detenerse. La clave está en adaptarse al ritmo sevillano.
Los sevillanos lo saben bien: en verano, las mejores horas del día son las primeras.
A primera hora de la mañana la ciudad muestra una de sus caras más bellas. Las calles del Barrio de Santa Cruz aún conservan el frescor de la noche, la luz ilumina suavemente las fachadas históricas y los monumentos pueden visitarse con mucha más tranquilidad.
Es el momento perfecto para recorrer la Catedral de Sevilla, subir a la Giralda, perderse por los jardines del Real Alcázar o simplemente disfrutar de un desayuno en alguna plaza del centro histórico mientras la ciudad comienza a despertar.
Una de las grandes maravillas de la arquitectura sevillana es que fue diseñada para combatir el calor.
Durante siglos, las casas sevillanas han utilizado patios interiores, galerías, fuentes y vegetación para crear espacios frescos incluso en los días más calurosos del verano.
Por eso alojarse en una casa histórica puede marcar una gran diferencia durante tu estancia. En Época Suites hemos restaurado edificios emblemáticos del casco antiguo respetando precisamente esa esencia: patios llenos de luz, muros centenarios y espacios pensados para disfrutar de Sevilla con calma.
Si hay algo mágico en Sevilla durante el verano es el momento en que el sol comienza a esconderse.
Las plazas vuelven a llenarse de vida, las terrazas se animan y los paseos junto al Guadalquivir adquieren una atmósfera especial.
Una de las mejores formas de disfrutar de la ciudad es caminar sin rumbo fijo al atardecer. Desde las calles de Santa Cruz hasta Triana, pasando por la Alameda de Hércules o las Setas de Sevilla, cada rincón adquiere una personalidad diferente cuando bajan las temperaturas.
Los rooftops forman parte del verano sevillano.
Contemplar la Giralda iluminada mientras disfrutas de una copa es una experiencia que difícilmente se olvida.
Entre los rincones más especiales de la ciudad se encuentra la Terraza del Contratador, un rooftop escondido en pleno corazón histórico de Sevilla desde el que se pueden contemplar algunas de las mejores vistas de la Catedral y la Giralda.
Un lugar perfecto para terminar el día y entender por qué Sevilla enamora a quienes la visitan.
Julio también es una magnífica oportunidad para explorar lugares menos conocidos.
El entorno de San Román y Santa Catalina, el Palacio de Dueñas, las pequeñas iglesias repartidas por el casco histórico o los patios escondidos tras antiguas casas señoriales muestran una Sevilla más íntima y menos turística.
Son esos lugares los que convierten un viaje en un recuerdo.
Cuando las temperaturas son altas, la ubicación es más importante que nunca.
Poder regresar a tu apartamento para descansar unas horas, refrescarte y volver a salir cuando cae la tarde transforma por completo la experiencia de viajar.
Los apartamentos de Época Suites se encuentran en algunos de los edificios históricos más singulares de Sevilla, permitiéndote descubrir la ciudad caminando y vivirla al ritmo que lo hacen sus propios habitantes.
Sevilla no es una ciudad para correr de un monumento a otro. Es una ciudad para pasear, observar, disfrutar de una conversación al fresco y dejarse sorprender por los pequeños detalles.
Porque el verdadero secreto para disfrutar Sevilla en julio no es evitar el calor.
Es aprender a vivir la ciudad como un sevillano.
Y para ello, no hay mejor punto de partida que alojarse en el corazón de su historia.
Reserva tu estancia en Época Suites y descubre la Sevilla más auténtica este verano. ☀️